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El Walmart de El Paso reabre tres meses después del tiroteo: familiares y sobrevivientes sanan tras el horror

Posted November 14, 2019 9:42 a.m. EST
Updated November 14, 2019 10:08 a.m. EST

— (CNN) — Erika Contreras todavía tiembla cada vez que pasa cerca del Walmart en El Paso donde un asaltante mató a tiros a 22 personas durante el verano.

A veces, ella y su madre de 70 años no pueden contener las lágrimas, pero saben que no pueden mantenerse alejadas para siempre.

“Sé que se sentirá incómodo, pero la necesidad es lo que te lleva allí”, dijo Contreras, de 29 años, que estaba comprando suministros para el regreso a la escuela cuando huyó de los disparos y el caos de la masacre.

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Tres meses después de que un hombre armado que no ocultaba su odio hacia los mexicanos y los mexicoestadounidenses ingresó a la tienda, tanto Walmart como la comunidad resiliente están tratando de encontrar una nueva normalidad.

Para algunos residentes, es hora de dejar de lado su miedo y volver a una tienda tan vital para sus vidas. Mientras tanto, los empleados regresaron en silencio, luchando por sacar la tragedia de sus mentes mientras se preparaban para la reapertura.

Eventualmente se encontraron riéndose de nuevo y animándose el uno al otro.

El jueves, en medio de abrazos, sonrisas y posiblemente lágrimas, compradores y trabajadores se reunirán, otro paso en el largo proceso de curación.

Después de una extensa renovación, la tienda Walmart No. 2201 cerca del centro comercial Cielo Vista se reabrirá a las 9 a.m. (hora local), minutos después de que la bandera estadounidense se levante y se coloque un cartel con el mensaje #ElPasoStrong en el frente de la tienda.

Los cambios en la tienda han sido visibles desde principios de esta semana. Las cruces blancas en honor a las 22 víctimas, pancartas y flores en el improvisado homenaje que bloquea la calle detrás de la tienda han sido reubicadas. Se instalaron una serie de nuevas cámaras de seguridad en el techo de la tienda y se eliminó la cerca verde de 1,8 metros que rodeaba el edificio y su estacionamiento.

Pero son solo las señales externas de los numerosos cambios. Cuando los habitantes de El Paso ingresen a la tienda por primera vez desde el 3 de agosto, notarán de inmediato que casi todas las características parecen nuevas, incluidos los pisos de concreto brillante y un área expandida de autopago. Incluso los carros de compras han cambiado: ahora tienen manijas naranjas, en lugar de azules.

Uno de los mayores cambios en la tienda son las puertas de seguridad automatizadas instaladas más allá de las puertas de vidrio en las dos entradas de la tienda. Los clientes ahora tendrán que pasar por una línea de pago para salir de la tienda. Walmart comenzó a instalar este tipo de puerta de seguridad en las tiendas de todo el país antes del tiroteo, dijo Delia García, directora senior de comunicaciones de la compañía.

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Pero incluso con todos los cambios en la tienda en el bullicioso complejo comercial en el centro de esta ciudad fronteriza, algunas cosas permanecerán. Cualquiera que entre en este Walmart aún dirá de inmediato que está en El Paso.

Las familias hablarán tanto en español como en inglés. El estacionamiento estará lleno de vehículos con placas de Texas y México. Los pasillos de la tienda de comestibles exhibirán cajas de macarrones con queso y jalapeños enlatados y chocolate caliente mexicano.

Sanar después de haber salvado vidas

Una flota de trabajadores con sus chalecos azules marinos ha estado trabajando durante aproximadamente un mes armando estantes, colgando ropa y colocando artículos de tocador y alimentos.

Cuando los empleados regresaron a la tienda, el edificio estaba completamente vacío a medida que los obreros terminaban las renovaciones importantes.

“Bueno, puedo decirte que entrar a la tienda… fue un poco intimidante. Muchas emociones encontradas”, dijo el gerente de la tienda, Robert Evans, a CNN. “Y a través de este proceso de reconstrucción y remodelación de la tienda, se pueden ver las risas, las sonrisas y los aplausos entre ellos y el apoyo. Eso es lo que realmente hace que sea una buena recuperación”.

Evans nació en El Paso y estaba de pie junto a una de las dos entradas de la tienda, revisando los correos electrónicos en su teléfono, cuando comenzaron los disparos el 3 de agosto. Vio a una persona caer en el estacionamiento y a una que murió entre las dos puertas del Walmart.

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Evans entró en la tienda, gritó que había un atacante y anunció un Código Marrón en la radio de la tienda. Condujo a las personas a la parte trasera de la tienda, señalando las puertas y diciéndoles a las personas que salieran y corrieran al centro comercial cercano. Trató de hacer que las personas usaran diferentes rutas, para no obstruir las salidas.

Trabajar en la tienda durante el último mes ha ayudado a Evans a recuperarse del trauma, especialmente porque lo ve como su “hogar lejos del hogar”.

“Ver las caras conocidas y trabajar juntos por una causa, que son nuestros clientes, es una gran bendición y me ayudó a recuperarme”, dijo Evans sobre los aproximadamente 400 empleados de la tienda.

La mayoría de los empleados que trabajaban en la tienda Cielo Vista en el momento del tiroteo continuarán con sus trabajos.

Mientras que algunos decidieron trasladarse a otros lugares o dejar la empresa, Walmart todavía emplea a casi todos en cierta capacidad, dijo García, la portavoz de Walmart.

“Es algo muy poderoso ver su compromiso con la comunidad”, dijo.

‘No podemos vivir con miedo’

Los familiares, sobrevivientes y residentes de muchas víctimas se preguntan si deberían regresar a la tienda. Algunos describieron la reapertura como una “bofetada” a aquellos cuyas vidas cambiaron después de la masacre; planean mantener su distancia por respeto a las víctimas.

“Es una falta de respeto a las personas que murieron en el tiroteo”, dijo Brandon Flores, de 19 años, un estudiante universitario en El Paso. “Cualquiera podría caminar sobre el lugar donde yacían sus cuerpos y sería como si nada hubiera pasado”.

Pero para otros, es hora de regresar y sanar, incluso si los recuerdos son abrumadores.

Lourdes Tejada, de 32 años, y su esposo condujeron desde Ciudad Juárez, al otro lado de la frontera con México, esa mañana para un día de compras. Walmart fue su primera parada. Buscaban un parasol en la parte trasera de la tienda cuando oyeron que había un pistolero. Podían ver el terror en los rostros de las personas.

“Quiero caminar por la tienda, ir al McDonald’s donde desayuné esa mañana”, dijo Tejada. “Que ese lugar pierda poder. Que el poder esté en la memoria de la gente … una que honre a las víctimas, no al tiroteo o la tragedia”.

La tienda ha sido un elemento tan importante en la vida de miles de familias en los vecindarios circundantes que algunos solo quieren reunirse con los empleados que conocen desde hace décadas.

Cuando se abren las puertas, Manuel Sánchez, de 61 años, quiere ser el primero en la fila y abrazar a los empleados que estaba acostumbrado a ver casi todas las mañanas mientras compraba comestibles. Sánchez comenzó a ir al Cielo Vista Walmart con sus seis hijos en la década de 1980.

“La vida tiene que continuar”, dijo Sánchez. “No podemos vivir con miedo”.

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