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Consejos para hablar con tus hijos sobre las protestas y el racismo

Posted June 2, 2020 5:10 a.m. EDT

— (CNN) – A medida que las ciudades y las redes sociales se inundan de ira por la muerte de otro hombre negro a manos de la policía, los padres preocupados se enfrentan a cómo proteger a sus hijos de ver lo peor de la violencia mientras explican los estragos del racismo.

Y esto no podría haber llegado en un peor momento.

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Al resguardarse en casa durante meses para evitar el mortal coronavirus, muchos padres están haciendo malabarismos entre el trabajo y el cuidado infantil, mientras también han disminuido las reglas del tiempo de pantalla para sus hijos.

Ahora es aún más probable que los niños encuentren el video de George Floyd, un hombre negro desarmado y esposado en Minneapolis, quedándose sin aliento mientras un agente de policía blanco pone una rodilla sobre su cuello.

Incluso si no lo han visto, los expertos señalan que los padres deberían asumir que sus hijos ya están al tanto de tragedias como estas y de sus consecuencias.

“Los niños y adolescentes están experimentando las consecuencias colaterales de los asesinatos divulgados de Breonna Taylor, Tony McDade y George Floyd, ya sea que posean directamente un teléfono inteligente o no”, advirtió la pediatra de California Dra. Rhea Boyd, quien enseña a nivel nacional sobre la relación entre racismo estructural, inequidad y salud.

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“Ya sea desde cuentas de redes sociales, conversaciones con compañeros o cuidadores, diálogos escuchados o la angustia que observan en los rostros de sus seres queridos, los niños saben lo que está sucediendo”, destacó Boyd. “Y sin la guía y la validación de sus cuidadores, pueden estar navegando solos a través de sus sentimientos”.

Cuida de ti primero

¿Cómo puede un padre ayudar a su hijo a atravesar estos tiempos inquietantes?

Deja que la edad y el nivel de desarrollo del niño te guíen, indicaron los expertos. Pero antes, asegúrate de que cuentas con el estado de ánimo indicado.

“El primer paso de un padre es cuidarse de sí mismo, de su salud mental y de su salud emocional. Ponerse primero la máscara de oxígeno propia antes de ayudar a su hijo”, señaló la pediatra de Chicago Dra. Nia Heard-Garris, quien preside el Comité de Salud de Minorías, Equidad e Inclusión de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés).

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“El trauma indirecto a través de las pantallas es real, especialmente para las comunidades marginadas que pueden haber experimentado acciones similares de primera mano”, sostuvo la Dra. Jenny Radesky, pediatra de desarrollo conductual que enseña en la Universidad de Michigan.

El estrés de observar eventos traumáticos en la televisión y los teléfonos inteligentes “permanece en nuestros cuerpos y mentes”, agregó Radesky. Ella sugiere que los padres encuentren formas de canalizar esa energía con acciones positivas, como la respiración profunda y los ejercicios de concentración, antes de jugar o hablar con sus hijos.

“Esto no significa dejar de lado la ira o la ansiedad, solo implica organizarse mejor para que puedas pensar y actuar con mayor claridad”, apuntó.

Una vez que los padres están completamente preparados para ser una voz tranquila y racional, “entonces pueden analizar lo que es importante transmitirle a su hijo para que no esté compartiendo información que pueda traumatizarlos o hacerlos sentir inseguros”, indicó Heard-Garris.

Bebés y niños pequeños

Aunque los niños menores de tres años no van a entender lo que está ocurriendo en televisión, sí podrán percibir el “miedo, la urgencia o la ira en las voces y los comportamientos de las personas”, explicó Radesky.

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A esta edad, el estrés aparece como un comportamiento quisquilloso o sin regular. Para evitar que eso ocurra, los padres deben leer, escuchar o mirar las noticias cuando el bebé no esté físicamente allí.

“Observa lo que necesites para mantenerte informado sobre tu comunidad, pero luego apágalo y haz algo que lleve a tu familia a sentirse conectada y completa”, indicó Radesky. “Es posible que tengas que volver a concentrarte o regular tus pensamientos y sentimientos antes retomar las actividades con tu hijos”.

Según los expertos, este el momento de comenzar a enseñarle sobre el racismo sistemático y cómo identificarlo y refutarlo.

Los estereotipos y prejuicios racistas comienzan a una edad sorprendentemente temprana.

Ya a los seis meses, el cerebro de un bebé puede notar diferencias basadas en la raza, y de los 2 a los 4 años puede internalizar el prejuicio racial, destacó la pediatra de Maryland Dra. Jacqueline Dougé, coautora de la declaración de la AAP sobre el impacto del racismo en la salud de niños y adolescentes.

Para los bebés y los niños pequeños, “aprender” el racismo resulta muy similar a aprender un nuevo idioma, escribieron Dougé y la pediatra de California, Dra. Ashaunta Anderson, en un comentario por separado. Puede suceder sin el aporte de los padres, solo por los estereotipos raciales que prevalecen en la sociedad.

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A los 12 años, muchos niños comienzan a asentar sus creencias. Eso les da a los padres “una década para moldear el proceso de aprendizaje, de modo que disminuya el sesgo racial y mejore la comprensión cultural”, escribieron.

Aunque es algo útil para todas las razas, resulta especialmente importante que los niños blancos vean a los niños morenos y negros bajo una luz positiva para combatir el racismo sistémico, apuntaron los expertos. Los libros que muestran personajes multirraciales son una excelente manera con la que los padres pueden hacer esto. Y como nunca es demasiado temprano para leerle a un bebé, comienza de inmediato.

Common Sense Media, una organización sin fines de lucro que clasifica películas, programas de televisión, libros, aplicaciones y otros medios para padres y escuelas, hizo una lista de 80 libros con personajes diversos y multiculturales para niños en edad preescolar y un poco más grandes, algunos de los cuales podrían ser fácilmente adecuados a bebés y niños pequeños.

“También hay un sitio web llamado Brown Bookshelf”, dijo Heard-Garris. “Estos son libros que tienen protagonistas morenos y negros, quienes a veces lidian con problemas difíciles. Creo que los libros son realmente fundamentales, especialmente para los niños más pequeños”, añadió.

En edad de preescolar y primaria

Esta es la edad en que los niños comienzan a preguntar por qué otras personas se ven diferentes a ellos.

“Si tu hijo pregunta sobre el tono de piel de alguien, podrías decirle: ‘¿No es maravilloso que todos seamos tan diferentes?’ Incluso puedes sostener tu brazo junto al de él para mostrar las diferencias en los tonos de piel de tu familia”, según Dougé y Anderson.

A esta edad, los niños verán y absorberán imágenes perturbadoras de protestas y disturbios, “probablemente enfocándose en preocuparse por una minivan en llamas o una persona de aspecto aterrador con una máscara”, dijo Radesky.

Los padres deben hacer todo lo posible para limitar la exposición de los niños en esta edad a los medios de comunicación, ya sea televisión, teléfonos inteligentes o tabletas, advirtieron los expertos.

“Esto se puede lograr estableciendo ciertas horas para que los niños utilicen sus dispositivos, ver el contenido con tus hijos, encontrar otras actividades como salir al aire libre, juegos, cocinar juntos, establecer reglas para que los niños usen los dispositivos en un área común donde los padres puedan estar pendientes”, comentó Dougé.

“Estos tiempos también brindan oportunidades para que los padres modelen el comportamiento que desean que sus hijos sigan al limitar su exposición a los medios”, agregó Dougé.

Pero, como dijo Boyd, es probable que los niños ya hayan escuchado las conversaciones de los adultos, o que hayan estado expuestos a lo que sucede a través de las cuentas de las redes sociales y las conversaciones con amigos.

“Los padres que aún no lo han hecho deben involucrar de manera proactiva a sus hijos en estos eventos angustiosos”, indicó Boyd. “Pregúntales qué saben y qué han visto. Pregúntales cómo se sienten. Valida sus sentimientos y hazles saber lo que estás haciendo para mantenerlos a salvo, ya sea en tu hogar o en tu comunidad”.

Los padres también deberán proporcionar a sus hijos un contexto social más amplio del racismo para intentar explicar la ira de los manifestantes que llenan las calles de ciudades en todo el país, dijo Radesky.

Al hacerlo, los padres pueden ayudar a construir empatía y enseñar cómo tomar perspectiva, en vez de enfocarse en los miedos específicos del niño.

“En lugar de concentrarse en las preguntas que el niño pueda tener sobre cosas concretas, puedes hacerle preguntas como ‘¿Cómo crees que se sintieron esas personas? ¿Sabes por qué estaban enojadas? ¿Qué haces cuando sientes que algo es injusto?’”, completó Radesky.

“Proporcionar un espacio controlado para comprender lo que está sucediendo y las formas de procesarlo ayudará a los niños a navegar por las emociones angustiantes, la impotencia y el miedo que puedan estar experimentando”, dijo Boyd.

Los expertos también dijeron que libros apropiados para su edad que aborden la discriminación y expliquen los sentimientos desde diferentes perspectivas son extremadamente útiles durante este tiempo.

“También puedes mostrarles videos de protestas pacíficas del pasado, donde las personas se inspiraron para exigir un trato justo”, señaló Radesky, al tiempo que advirtió que algunos videos de YouTube pueden contener anuncios políticos intensos y de desinformación que ocurren antes y durante los videos.

“Solo omítelos y comienza a mostrarles a tus hijos el video de Martin Luther King Jr. u otro video una vez que el anuncio haya pasado”, sugirió Radesky. “Para los niños mayores, puede preguntarles qué piensan de los diferentes anuncios y si son confiables”, comentó.

‘La conversación’

Para las familias negras, hay otra necesidad más dolorosa a esta edad, conocida como “la conversación”. Es una serie de “cosas no se pueden hacer” que las familias negras han pasado por generaciones: no te resistas a la policía. Mantente alejado de los lugares malos. Sé respetuoso con los blancos y mantente alejado de la confrontación con hombres blancos, especialmente con la policía.

“Somos personas negras, así que no tenemos más remedio que hablar de raza y hablar de racismo”, dijo Heard-Garris, que tiene un hijo de siete años. “Entonces él puede hablarte probablemente más elocuentemente que yo sobre el racismo y tiene siete años”.

Ella recuerda con dolor cuando él le preguntó si él sería el blanco de la violencia policial a la tierna edad de cuatro años después de escuchar a adultos hablar sobre un reciente tiroteo policial a un hombre negro desarmado.

“Me dijo ‘¿Está aquí la policía para ayudarme o me dispararán? Pensé que se suponía que debían mantenerme a salvo. Pensé que se suponía que debían mantenernos a salvo’. Y él tenía cuatro años”, relató.

“Así que tuvimos una larga conversación sobre cómo se supone que la policía debe mantenernos a salvo, y le aseguré que, como su madre, ese es mi trabajo. ‘Mi primer trabajo es siempre mantenerte a salvo’, le dije”.

“A medida que crezca, tendré que tener una conversación más franca que, ‘Desafortunadamente, harás todas las cosas correctas, pero es posible que no estés seguro”. Y ese será un día difícil para nosotros”.

Las muertes recientes de Breonna Taylor, una técnica de emergencia médica que fue asesinada en marzo después de que los agentes forzaran su entrada a su casa; Ahmaud Arbery, el hombre negro desarmado de 25 años que recibió disparos mientras trotaba en la zona rural de Georgia en febrero; y ahora, la muerte de George Floyd, tiene a muchos padres negros temerosos de que “la conversación” no sea suficiente.

“El problema aquí es el racismo sistémico y el desprecio por las vidas negras”, dijo Heard-Garris. “Y como médico, no solo trato a un paciente que tiene fiebre cuando tiene una infección bacteriana, ¿verdad?

“Les doy antibióticos. No solo sigo dándoles Tylenol porque eso no va a tratar la infección. Y creo que como país tenemos que tratar la enfermedad, que es el racismo sistémico”.

Como ilustra la historia de Heard-Garris, cuándo comenzar “la conversación” será algo único para cada niño y familia, dijo Boyd.

“Para algunos, puede ser antes de lo esperado, porque la evidencia indica que los niños negros en particular a menudo son percibidos como mayores y menos inocentes que ellos. Para las niñas negras, este proceso de adultización puede comenzar tan pronto como a los 5 años y para los niños negros puede comenzar a los 10 años “, dijo Boyd.

“Comenzar ‘la conversación’ con niños en edad escolar puede prepararlos para estos encuentros antes de que ocurran y equiparlos con herramientas que pueden salvarles la vida”, agregó Boyd.

Como pediatra negro estadounidense, Boyd discute el tema a menudo con padres de niños a su cargo. Ella aconseja a los padres negros que piensen en “la conversación” como más un proceso que una conversación singular.

“Ese proceso puede comenzar con la presentación de historias a través de libros o películas apropiadas para su edad que pueden generar preguntas que responden juntos. O puede ser un diálogo continuo que se desencadena por los acontecimientos actuales. Solo recuerda incluir una guía específica que le permita a tu hijo conocer su derechos y los pasos que pueden tomar para tratar de mantenerse a salvo. Y siempre asegúrate de decirle a tu hijo que no es justo que tengan que aprender estas lecciones tan jóvenes. Pero estás enseñando para tratar de mantenerlos a salvo, dijo Boyd.

Los padres blancos también pueden tener “la conversación”, dijo Boyd.

“Es un momento importante para generar empatía con su hijo”, dijo. “También es importante resaltar a los otros niños que pueden tener miedos o preocupaciones relacionadas con su seguridad, y modelar y practicar ‘estar de pie’ o actuar en defensa de quienes los rodean”.

Preadolescentes y adolescentes

Por supuesto, los preadolescentes y adolescentes probablemente verán toda la cobertura de la brutalidad policial y las protestas en sus teléfonos inteligentes personales. La mayoría de los adolescentes se sienten cómodos al comunicarse con sus amigos en las redes sociales, dijo Heard-Garris. Algunos adolescentes incluso han comenzado a participar en activismo en línea.

“El activismo en línea es una respuesta de afrontamiento para algunos adolescentes, especialmente ahora que estamos físicamente distantes”, dijo Heard-Garris. “Reposicionar, retuitear, expresar cómo se sienten, conversar con amigos ha sido útil, una especie de respuesta activa para afrontarlo”.

“Otros adolescentes, especialmente aquellos que no pertenecen a una minoría, por lo que los blancos son educados sobre por qué está sucediendo esto, cuál es la historia de nuestro país, qué está sucediendo en este momento. Intelectualizar los problemas les ha sido útil para que entiendan que esto no es solo un problema de hoy, esto ha estado sucediendo durante años'”, dijo Heard-Garris.

A esta edad, los niños podrán pensar de manera más abstracta sobre el racismo, la injusticia y las protestas violentas versus pacíficas y discutir sus puntos de vista con los padres, dicen los expertos.

“Los padres pueden preguntarles a sus preadolescentes o adolescentes si han visto algo en línea sobre los disturbios y las protestas, qué piensan y qué fue molesto o inspirador”, dijo Radesky.

Como lo atestiguará el padre de cualquier adolescente, el cuestionamiento directo de los adolescentes a menudo no produce respuestas constructivas.

“No sé”, es una reacción típica, por lo que Radesky sugiere que los padres también intenten preguntar sobre los tipos de injusticia que los niños ven o sienten en su vida cotidiana.

Los padres también pueden hacer buen uso de películas y documentales que pueden educar a los adolescentes mayores sobre la historia de la discriminación. Common Sense Media tiene listas de películas que discuten el racismo o inspiran a los niños a “cambiar el mundo” que pueden usarse para iniciar conversaciones sobre el racismo y cómo pueden ayudar a combatirlo, dijo Radesky.

“No se necesita predicar a los niños sobre lo que está ‘bien’ o ‘mal'”, dijo. “Es mejor tener una conversación en la que lleguen a su propio entendimiento y puedan ver las cosas en un contexto social más amplio”.

Kira Banks, una psicóloga clínica cuyo sitio web Raising Equity ofrece videos y recursos gratuitos sobre cómo los padres pueden combatir el racismo y cultivar una mente abierta en sí mismos y en sus hijos, sugiere que los padres vean películas como “13º”, una mirada poderosa al racismo institucional en el sistema de justicia que se estrenó en 2016 con una gran ovación en el Festival de Cine de Nueva York.

“¿Es este un momento de enseñanza? Absolutamente. Debe ser, tiene que ser”, dijo Banks. “Y si una persona no ha hecho el trabajo para comprender la historia del racismo y la discriminación en Estados Unidos, debe hacerlo, y luego unirse a nosotros para criar a nuestros hijos para que vean y perturben el racismo, y sean el cambio que queremos ver”.

El trabajo debe ser realizado por todas las clases sociales y razas, dicen los expertos, incluidos los más privilegiados.

“Las familias blancas y no negras no deberían proteger a sus hijos mayores de estas imágenes”, dijo Radesky. “Necesitamos involucrar a nuestros hijos en una conversación sobre el racismo y utilizar estos eventos como catalizador.

“Si bien es molesto verlo, necesitamos sentarnos con esa incomodidad y enseñar a nuestras familias cómo canalizar esa energía para trabajar para desmantelar las estructuras racistas que existen en nuestras comunidades”.

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